Diferencia entre tapizar un mueble y comprar uno nuevo

La principal diferencia entre tapizar un mueble y comprar un mueble nuevo radica en el proceso y los resultados. Al tapizar un mueble, se conserva la estructura original y se renueva la apariencia mediante la sustitución de la tela, el relleno y otros elementos. Esto permite personalizar el diseño y adaptarlo a los gustos y necesidades individuales, además de ser potencialmente más económico que adquirir un mueble nuevo. Por otro lado, comprar un mueble nuevo implica obtener una pieza completamente nueva, con un diseño y acabado predefinidos. Si se busca un cambio radical en el estilo o se necesita un mueble de diferentes dimensiones, la opción de compra puede ser más adecuada. En última instancia, la elección entre tapizar y comprar uno nuevo dependerá de factores como el presupuesto, el estado del mueble original y las preferencias estéticas del individuo.

Muchas veces podemos encontrarnos con que nuestro sofá, mesa, silla, o cualquier mueble que tenemos en casa, necesita la mano de un profesional para que estos vuelvan a la vida. A veces optamos por la opción más fácil, que es comprar uno nuevo; pero nada más lejos de la realidad. Esta opción puede ser la más difícil en la mayoría de ocasiones, generándonos incluso pérdidas. Por ello, la alternativa es la tapicería de muebles. Esta es una técnica muy barata y práctica cuando algunas de las piezas mencionadas sufren algún daño o para modernizar los espacios con nuevos tejidos, estampados o colores.

En este artículo, se analizarán las diferencias entre tapizar un mueble ya existente en el hogar o comprar uno nuevo. Obviamente, la distinción más obvia es el ahorro de dinero y, en segundo lugar, la otra discrepancia está en el factor medioambiental: es más ecológico y beneficioso para el planeta reusar piezas de mobiliario remozadas en lugar de comprar nuevas. ¡Vamos allá con tapizar un mueble vs comprar un mueble nuevo!

Tapicería de muebles: la diferencia más allá de la cubierta

Al hablar de tapicería de muebles, muchos piensan (con toda razón) en un sofá a cuadros, cuya tela está gastada y sucia que cambia por completo a un moderno sofá rojo de polipiel que combina con el decorado más moderno.

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Esto es verdad y es la esencia visible de este tipo de labores. No obstante, el servicio de calidad de estos maestros artesanos va mucho más allá. También se evalúa la estructura de la pieza, se hacen las reparaciones pertinentes y se renueva no solo la cubierta, sino el relleno o el acolchado de asientos, espaldares o cojines complementarios.

Por lo tanto, es un trabajo minucioso que lleva su tiempo, pero el resultado es un mueble completamente nuevo que dará vida y un lavado de cara a cualquier habitación en la casa o el trabajo.

Diferencias entre tapizar un mueble o comprar uno nuevo

Las diferencias que existen entre mandar a tapizar un mueble de la casa o adquirir uno nuevo destacan en habitaciones únicas que nadie más tendrá, en que se ahorra tiempo y dinero porque los tapiceros trabajan a domicilio y se gasta menos dinero.

Un espacio personalizado

Cuando se reviste un mueble, cualquiera que este sea, se puede elegir el material del amplísimo catálogo que posee cualquier taller de tapicería y es posible personalizar por completo un espacio.

Por ejemplo, el sofá puede hacer juego con el sillón del salón y con los cojines de la mesa del comedor y si se compra más tela se pueden confeccionar las cortinas para un mejor conjunto.

En el dormitorio, el mismo material usado en el cabecero puede servir para hacer cojines de adornos para la cama. Las posibilidades son miles y la imaginación de cada quien pauta los límites estéticos y funcionales. Esta es una diferencia que hace exclusivo a cada hogar.

La comodidad de un trabajo a domicilio

Hoy es posible tener los servicios de tapicería a domicilio para mayor comodidad. Esto es especialmente bueno y significativo para pisos céntricos en niveles muy altos o para quienes no tienen cómo llevar un gran sofá u otro mueble al taller de los tapiceros.

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Se evita el tener que montarlos en los elevadores, buscar un lugar donde aparcar un camión y otras molestias.  

Un acabado profesional como nuevo y a tu gusto

La tapicería profesional que es posible conseguir hoy en día en los talleres de artesanos muy hábiles son una verdadera ventaja. Estos son maestros con el trabajo manual y con innovadoras máquinas y materiales y permiten acabados de alta factura.

Un ahorro sustancial de dinero

Tapizar un juego de dos sofás (uno de dos plazas y uno de tres) y un sillón de una plaza puede costar entre 300 y 800 euros, dependiendo del material que lo recubra, de la cantidad de tela o tejido y de las condiciones del relleno. Mientras que comprar un mueble de este tipo puede llevarte a cifras de más de 1200 euros. Esta es otra de las diferencias que salta a la vista y que beneficia al presupuesto familiar.

Vas a darle una nueva vida a un mueble, sin quitársela a un árbol

Muchos de los muebles que se pueden heredar tienen historia, y al tapizarlos, se quedan de generación en generación. Y como dato curioso, la mayoría de los muebles antiguos llegan a costar mucho más que los nuevos. Esto se debe a que los muebles de antaño se hacían artesanalmente, a diferencia de los de ahora, los cuales aunque puedan tener mano de obra humana, todo está industrializado, lo que hace que las piezas puedan no ser las mejores para abaratar costes.

Asimismo, al restaurarlo, estás favoreciendo a que no se tire nada a la basura para engrosar la contaminación. Esto no genera la misma cantidad de gases de efecto como cuando se producen nuevas piezas. En este caso, la diferencia es para el planeta que lo agradecerá. 

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